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WUNSCHUNTERKUNFT

De romanos, caballeros y viajero.

2000 años en un día

Aquí, en el Rin romántico, los romanos ya se sentían a gusto hace más de 2000 años. En muchos lugares, las huellas aún pueden seguirse hoy en día y la tierra ha sacado a la luz un sinfín de tesoros. El Limes, la antigua muralla romana que separaba el Imperio de los germanos y que fue declarada hace poco Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, empieza aquí, en Rheinbrohl. Hasta hace no mucho, el Rin fue foro, frontera y zona de paso para guerreros, mercaderes, reyes y clérigos. La Edad Media fue uno de los periodos más prósperos que ha conocido el valle. Bacharach y Oberwesel, con sus imponentes murallas, torres e iglesias, son testigos, al igual que los más de 40 castillos y palacios, de una época en la que los príncipes elegían aquí a los reyes y los cruzados partían a Tierra Santa. Para mercaderes y comerciantes, el Rin era una ruta muy importante y, a menudo, cara debido a los tributos que cobraban muchos castillos aduaneros y estaciones de peaje para permitir el paso.

La mayoría de los imponentes castillos y fortalezas del Valle del Rin cayeron en el siglo XVII bajo el asedio de las tropas del Rey Sol francés. Tras quedar reducidos a ruinas por el sinfín de disparos e incendios, en el siglo XIX se convirtieron en una atracción importante gracias a la pasión por la naturaleza de los románticos del Rin. Un río rebelde, acantilados escarpados y castillos en ruinas semejantes a nidos de águila caracterizaban para muchos viajeros la imagen de un paisaje romántico y primitivo. Un atractivo que perdura hasta nuestros días y que no ha perdido ni un ápice de su efecto.